Cómo armar promociones sin que la casa pierda

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Más que sacrificar margen de ganancia por un mayor volúmen de compras, las promociones deben de alinearse a una estrategia de marketing. Si el objetivo es sólo deshacerte de la mercancía, puede hacer que tus productos pierdan valor en la percepción del consuimdor, porque no siempre- o sólo en casos  muy especificos- competir por costos es una estrategia rentable a largo plazo.

Las promociones son estrategias de marketing, que puedes crear si sigues los siguientes pasos:

Apunta al blanco: Una promoción puede perseguir varios objetivos, como dar a conocer un producto, que tus clientes reconozcan tu marca, incrementar ventas, rotar stock, ganar más ventas o lograr un mayor volumen de estas. No te quedes con ese objetivo simple, sino que apunta más allá de eso, por ejemplo, si tu objetivo es incrementar el volumen de ventas, no trates de vender más un día, sino que genera felicidad y satisfacción al nuevo cliente para que se vuelva fiel a tu marca y siempre te compre.

Analiza la sensibilidad: Analiza tu historial de ventas para que detectes que productos son los que se venden más o necesitan rotación (quizá sea hora de adquirir un software que organice tus datos de ventas e inventarios). Si quieres atraer más compradores, pon en promoción tu producto o servicio que más se vende. O si tienes un producto que no se vende tanto y quieres rotar stock deberías d empaquetarlo con otro que si tenga ventas frecuentes. Estos 2 casos hacen tangible la necesidad de poner atención en cómo se “mueven” tus productos o servicios. En productos de demanda elástica (que el precio afecta las ventas) reducir un poco el precio aumenta la demanda y consecuencia el número de ventas. Por ejemplo, en una tienda minorista bajar el precio de papel de baño aumento en un 30% el tráfico en ella. Pero este tipo de ofertas son prueba y error en especial para pequeñas y medianas empresas, por lo que debes de probar es el tráfico de gente en tus tiendas probando con un producto que no comprometa demasiados recursos para comprobar la eficacia.

Aporta algo realmente valioso: Repítelo como mantra: una buena promoción es aquella que le da valor a tu cliente. Él debe percibirlo y sentir que la promoción mejora su vida, que le resuelve un problema o necesidad.

Cuidado al bajar: Basar una promoción únicamente en una reducción de precios no asegura siempre los mejores resultados. La decisión no debe tomarse en base a una propuesta que la respalde. Por ejemplo, si quieres que tu empresa sea vista como una que siempre tiene rebajas y ofertas o una que ofrece productos de calidad, por ejemplo, la estrategia de tener siempre rebajas funciona bien en tiendas de ropa, pero no siempre te hace sentir que compras algo de calidad, en cambio si tu al cliente le ofreces una membrecía con ciertos benéficos y a veces un precio preferencial te creas un mejor valor.

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